Parece que se volvió un clásico para el reconocido cantautor el venir todos los años para Argentina. Aunque el año pasado solo hizo una presentación (en San Pedro), el anuncio de la gira latinoamericana logró llevar la expectativa bastante alto. Primero fueron rumores pero finalmente se confirmó que se presentaría en el Estadio Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, además de Rosario, Córdoba y Salta.

Desde temprano los alrededores del estadio se vieron colmados. Adentro, el escenario con los telones de La Ventura y las cámaras enfocando al eufórico público anticipaban una gran fiesta. Minutos antes de las 22 hs., Manu Chao junto a un gran solo de batería de Teboul, salieron a deslumbrar con “Mr. Bobby” y "Día Luna Día Pena".

Con la fuerza de líder carismático que lo caracteriza, se encargó de mantener el campo en constante movimiento; así, no faltaron las caras de felicidad y los constantes pogos al ritmo ska. También tuvo tiempo de llevar algo de tranquilidad con algunos candombes como “Por el suelo”, pero siempre con un mensaje de compromiso de por medio.
Al grito de “Te lo digo, te lo canto, fuera Monsato”, Manu invitó al escenario a Sofía Gatica de Madres de Ituzaingó (Córdoba) para repudiar la llegada de Monsato, la empresa proveedora de químicos para la agricultura que se instaló en dicha provincia. Y se dio todos los gustos a los que nos tiene acostumbrado, desde pararse firme para denunciar, cantar en francés e inglés, hasta bailar y pasear de un lado a otro con su pasión a flor de piel. Los aplausos y los coros no tardaron en llegar al sonar “Clandestino” y, pegado, una poderosa versión de “Vida tómbola”, donde la banda se luce desde el  tandem bajo-batería que arman Gambeat y Garbancito y el virtuosismo de Madjid Fahem en la viola.

“Que pasó que pasó… con Luciano Arruga, Buenos Aires!”, preguntó a la multitud que, sin importar el calor y el agotamiento, siguió al pie y respondió cada comentario del carismático músico.
Imposible que no estuviesen clásicos bien al palo como “Rainin in Paradize” y “Machine Gun”, intercalados con insistentes saludos de despedida (como si el show terminara a dos horas de haber comenzado). Destacable de la velada, es la sencillez que tiene para hacer levantar a todos con algunos acordes de su guitarra acústica y tonadas pegajosas que los presentes supieron seguir y repetir, incluso cuando los músicos ya no estaban en el escenario.

A penas un respiro después de tanto agite sirvió para que el calor pase desapercibido; mientras tanto, la calma siguió con “Bienvenida a Tijuana” y “Minha galera". Después, el incesante e hipnótico grito de "loi loi loi loi loilo loroi loi loro loi loi" se hizo eterno en la gente, que no paro de bailar, saltar y agitar, incluso cuando el tema ("Pinocchio") ya había terminado. Si no volvía desde el público, volvía desde arriba del escenario, pero fueron casi 10 minutos de descarga de felicidad que inundaron Caballito.

Luego, al mando quedó la gente de “No a la mina” con su lucha a favor del agua, la vida y una ley de glaciares, dejando lugar para rapear sobre el tema a Perro Verde, banda cordobesa que invitó Manu a varios de sus toques. El golpe del micrófono contra su pecho, algo así como los latidos de su corazón, marcaron el compás de “Me gustas tú, mientras el grupo se alejaba una vez más del escenario… aunque enseguida hicieron su regreso triunfal.
Las manos en alto y las sonrisas inundaron el estadio cuando Madjid hizo delirar a todos con sus solos de guitarra flamenca, creando así, ritmos que fueron desde lo gitano hasta el candombe: una atrás de otra tocaron “Desaparecido”, “Rumba de Barcelona” y “Despedida”.

¡Próxima estación, Esperanza!, anticipó antes de hacer la festiva “Mala vida”, de Mano Negra y lograr que el campo se transforme en un baile gigante guiado por la batería y los vientos a toda máquina. El final estaba a punto de llegar, por lo que, pasada ya la media noche interpretó “Sidi h bibi” y la ranchera del mexicano Vicente Fernandez “Volver, volver”.

Casi tres horas de show, idas y vueltas, reggae, ska y por sobre todas las cosas fiesta, dejaron a casi veinticinco mil personas totalmente exhaustas, pero felices. Un surtido de canciones, repaso de sus clásicos y mucha energía fue el eje principal del músico franco-español que demostró no perder nunca el sentimiento por la música y el compromiso político y social. “Pase lo que pase, sea lo que sea, próxima estación, Esperanza!”.

Crónica: Nicolás Lopez Becerra
Fotos: Facundo Pereira. ALBUM COMPLETO AQUÍ

1 comentarios :

  1. Gracias por la cronica!!! Fué INOLVIDABLE!!! Te lo dice una veterana de 60...me bailé todoooooooo...y Manu hubiera seguido pero siempre hay algun@s y jóvenes ¿eh? muy jóvenes que, iniciaron la retirada desde la platea, mi hija y yo éramos las únicas que, junto con l@s chic@s del campo gritábamos a todo pulmón por un cierre apoteótico...durante más de tres horas fuí una chica otra vez...juajuajuazzzzzzz...GRACIAS BUENOS AIRESSSSSSSSSSS...GRACIAS MANU CHAOOOOOOOOO...GRACIAS MiDROCKGA!!!

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